Durante años muchas mujeres creímos que había algo que arreglar. Que un día éramos productivas, luminosas, expansivas, y al día siguiente algo se apagaba y no entendíamos por qué. La verdad es más simple y más amorosa: nadie nos enseñó a mirar nuestra naturaleza cíclica. Nadie nos contó que dentro de un mismo mes viven en nosotras varias mujeres, y que todas son necesarias.
No estás cambiando demasiado. Estás recordando quién eres.